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Ahora sí empieza el 2025

Primera semana del año
Aprender a vivir en dualidad es de las cosas que como sociedad más nos cuesta, creemos que al sentir nostalgia o tristeza no estamos siendo agradecidos con la vida que tenemos y cuando sentimos profunda gratitud por lo que estamos viviendo creemos que deberíamos sentirnos mal por las cosas que pasan en el mundo, porque estamos lejos de la familia o por cualquier razón.
Nos martirizamos y creemos que las cosas siempre tienen que ser blancas o negras, mis últimas 2 semanas desde la Navidad hasta ahora han sido sobre esto, sobre mandar un poco a la mierda esta clase de pensamientos y regocijarme en lo agridulce de las emociones, sin sufrir por sentirme mal o por un día no sentir que tengo que agradecer todo el día.
He vivido el agrio sabor del duelo a distancia, además de que el día a día sigue; de darme espacios para mí y no sentir la presión del hacer, de dejarme estar, de enfermarme por la cantidad de emociones. En paralelo a ello, sentir gratitud máxima por las personas con quienes me rodeo, de quienes elijo tener en mi vida, del apoyo de mi familia, mis amigos, mi pareja y de rituales que he querido mantener en mi vida, como el de viajar al final del año, la gratitud de haber cerrado un año que no fue el peor pero fue uno bastante duro, que hizo que mi fe se hiciera más fuerte aunque todo pareciera indicar lo contrario.
Porque me di cuenta de algo que me genera preocupación, en aras del autoconocimiento, de la manifestación y atraer lo mejor a nuestra vida, nos hacen creer que algo hemos hecho mal si algo no sale como creemos: “Lo llamaste”, “no pediste bien”. ¿Y desde cuándo creemos nosotros que tenemos la potestad y control absoluto de todo? ¿Quién nos ha dicho que el trabajo interno significa que ahora la vida es un estado constante de “vacaciones”, como que todo anda perfecto? ¿Las redes sociales tal vez? ¿El vecino? Todas las anteriores probablemente y si algo creo con firmeza es que esos momentos donde las cosas no salen como creemos o esperamos y nos frustramos porque es fin de año y todo debería estar reluciente, nuevo, fresco… estamos muy equivocados.
La vida está llena precisamente del cambio, de movimiento, de sentirnos alucinados con lo lejos que llegamos, por los sueños cumplidos y al mismo tiempo sentir tristeza absoluta, por extrañar, por añorar y por sentir simplemente.
Por un año en donde nos dejemos de pendejadas y aprendamos a abrazar a la vida en totalidad. Cheers.

Un souvenir que te dejo de mi fin de año en Roma, rodeada de belleza absoluta, con una gripe tremenda, a ratos sintiendo tristeza del duelo y gratitud de poder sentirlo todo al mismo tiempo, aquí y ahora.
Consejo Astrológico cortito:
Si Enero no está arrancando con esteroides, relax, de verdad, que las cosas están a su ritmo y es momento de terminar de organizar algunos pendientes, en Febrero empieza otra historia, no te des mala vida.
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